¿En el preescolar solo vas a jugar?
Los educadores se están replanteando el modo de enseñar
a los niños pequeños a aprovechar su enorme potencial
de aprendizaje. El juego constituye una de las formas
más importantes en las que los niños pequeños
obtienen conocimientos y competencias esenciales. Por
esta razón, las oportunidades de juego y los entornos que
favorecen el juego, la exploración y el aprendizaje práctico
constituyen el fundamento de los programas de educación
preescolar eficaces.
El juego es provechoso.
Los niños juegan para dar
sentido al mundo que les
rodea y para descubrir el
significado de una experiencia
conectándola con algo que ya
conocían previamente. Mediante
el juego, los niños expresan
y amplían la interpretación
de sus experiencias.
El juego es divertido.
Cuando vemos jugar a los niños
—o a los adultos—, a menudo
observamos que sonríen o ríen
abiertamente. Obviamente, el juego
puede tener sus retos y sus frustraciones
El juego invita a la
participación activa.
Si observamos cómo juegan
los niños, normalmente
veremos que se implican
profundamente en el juego,
a menudo combinando la
actividad física, mental
y verbal.
El juego es iterativo.
Ni el juego ni el
aprendizaje son estáticos.
Los niños juegan para
practicar competencias,
probar posibilidades, revisar
hipótesis y descubrir nuevos
retos, lo que se traduce en un
aprendizaje más profundo.
El juego es
socialmente interactivo.
El juego permite a los niños
comunicar ideas y entender
a los demás mediante la
interacción social, sentando
las bases para construir un
conocimiento más profundo y
unas relaciones más sólidas.

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